
Luz
Beauty is the final stage of spiritual. Paul Rotterdam.
Austria bien podría ser considerada uno de los imperios mundiales del arte. La percepción de Austria, en concreto de Viena, casi nunca está relacionada con el arte, como es el caso de capitales como Londres, Madrid, París, Berlín o Nueva York.
De Austria aprendemos sobre su papel en las guerras mundiales. De su posición geopolítica, sabemos que es la división de Europa del Este y Occidente, pero pocos piensan en Viena, cuando de arte se trata.
En la historia, la ciencia y el arte han caminado varios pasos adelante. Por eso no es extraño que en Viena se haya gestado un movimiento artístico que cuestionó la situación social. Así fue como nació una generación de pintores, ilustradores y artistas (tal vez publicistas) que hoy mantienen a este país como un actor vivo, explotando comercialmente el turismo cultural, el cual es una piedra angular del desarrollo económico de la capital.
Este movimiento artístico comenzó a gestarse a mediado del siglo XIX cuando la Viena Imperial estaba bajo el mando del Imperio de los Habsburgo. Se respiraba una euforia arquitectónica; la rica burguesía liberal vienesa pretendía medirse con la aristocracia a través del financiamiento de edificios y obras de arte. Los primeros se apoyaron en la Escuela de Artes Aplicadas que estaba ligada a la arquitectura, la decoración, la escenografía, las artes gráficas, la orfebrería y el diseño industrial con una clara orientación práctica; y los segundos se apoyaban en la Academia de Bellas Artes que se ocupaba de la pintura histórica.
En medio de esta competencia estética los vieneses conocieron las tendencias del arte en Europa con la exposición de la Secesión de Munich en1894, a partir de este momento se cuestionó fuertemente la labor de la Casa de los Artistas, una poderosa institución gremial de mentalidad muy conservadora, que monopolizaba las exposiciones por ser la dueña de la única sala importante en Viena.
Al mismo tiempo Hermann Bahr, comediógrafo, ensayista y crítico de arte, emprendió una campaña de prensa para modernizar el arte, él plantea una idea esencial:
“Finalmente la única solución para un grupo de amantes del arte es reunirse, alquilar una pocas habitaciones bien iluminadas en algún lugar de la ciudad y permitir que los vieneses vean en exposiciones pequeñas e íntimas de lo que está sucediendo con el arte en Europa”. (1896)
La respuesta se dio en 1897 con el surgimiento de la Secesión vienesa, institución artística presidida por Gustav Klimt, con un triple objetivo: exponer las obras de los artistas jóvenes no convencionales, traer a Viena las obras de los mejores artistas extranjeros y divulgar las nuevas tendencias artísticas mediante una revista. Su vocación era elevar el gusto y la comprensión estética del público. Resultó natural que la Secesión la integraran pintores, arquitectos, diseñadores, ilustradores y tipógrafos.
El resultado, la grandiosa generación de artistas del siglo XIX; Gustav Klimt, Egon Échele, Oskar Kokoschka; o bien, Gesamtkunstwerk respondiendo al concepto de obra de arte total, cuya misión era hacer avanzar el arte hacia la modernidad.
Y Viena avanzó a la modernidad artística, la tradición de la secesión de utilizar el cuerpo como instrumento para una práctica revolucionaria, artística y política se plasma en la escuela de performance que ha sido bien reconocida en toda Europa.
Ahora, Viena ya no tienen el problema de tener una sola sala de exposición, ahora tiene cuadras y calles enteras dedicadas al arte. Por ejemplo, el “Quarter”, un concepto de pequeña ciudad dentro de la ciudad, llena de museos de todas las disciplinas; tecnología, pintura, escultura, niños, etc. Viena juega y crea, un buen ejemplo es el museo Künstlerhaus, que montó una exposición justo unos meses antes de la pasada Eurocopa de 2008 en donde la estatua del afamado Velázquez calzaba zapatos deportivos Adidas para dar una graciosa bienvenida a una exposición interactiva de fútbol, cuyo logo de “balón-corazón” me recuerda a una imagen vista en México, en los diseños de un joven artista mexicano.
El arte permitió hacer grande a un Imperio que ya era grande, y le permite a su sociedad ser libre, feliz e independiente, sólo basta con ver las caras y palpar la amabilidad de sus habitantes.
REB
Escrito por ilustra 
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El éxito es un tema que se plantea muy poco y de forma superficial en las familias, en el sistema educativo y en las empresas.
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