Decíamos en “percepción de dimensión” que la incorporación de vehículos cada vez más rápidos y complejos en las ciudades, ha convertido las calles en algo complejo y difícil de gestionar. El regreso de las bicicletas a las calles del mundo es uno de los hitos urbanos más interesantes de este siglo.
Barcelona y su sistema Bicing se han convertido en un ejemplo para muchas ciudades del mundo, que buscan darle su lugar a la bicicleta en un contexto de cambio climático y crisis energética.
Sin embargo, quienes han planeado estos sistemas de transporte a veces ignoran que la percepción de los actores existentes se modifica cuando se trata de favorecer a algún actor emergente. En este caso, nos referimos a cómo la bicicleta modifica la interacción con el auto, la carreola, la silla de ruedas, el transporte público y sobre todo con el peatón.
Por eso, creemos que los gestores de nuevos sistemas de circulación vial podrían mejorar la eficiencia de sus acciones y convertir las opciones de transporte en círculos virtuosos que armonicen la convivencia de los ciudadanos.
¿Qué tal si Bicing (Ajuntament de Barcelona y Clear Channel) hubiera creado un sistema de comunicación y educación vial de usuarios, que recreara situaciones como las siguientes?
- Tratar de adivinar a dónde se dirige un peatón, según el gesto de su cara
- Un turista se detienen a mitad de la calle para ver a donde continua su camino
- Un peatón decide cambiar de dirección a mitad de la calle
- Dos amigos se despiden y van a caminos diferentes
- Un beach boy trajeado está hablando por teléfono y no ve la ciclo pista
- Alguien va cambiando de canción en su MP3 y no te ve ni te escucha
- Un niño se distrajo y tiro algo
- Un invidente delante de ti, trata de encontrar por dónde atravesar una calle
- Viene hacia ti un perro con una “cadena” que puede medir 1 ó 5 metros
- A una señora se le atore su bolsa en tu manubrio
- Una persona minusválida viene en tu carril en un carrito eléctrico
- Frente a ti hay unas palomas que están tan acostumbradas a los humanos que no volarán de inmediato al ver que te acercas
- Rebasas a otra bicicleta cuyo tripulante escucha música
Un sistema así, habría permitido anticiparse a las críticas que ahora son frecuentes en la prensa, que advierten que los “cafres de la bicicleta” asustan a la gente de la tercera edad, con el riego de causarles un infarto.
Como en el fútbol y otros deportes, conducir requiere visión de campo, pero la bicicleta del siglo XXI se encuentra espacialmente en un punto de indefinición entre el peatón y el automóvil. Posiblemente la incursión de la bicicleta incluso provocará que surjan nuevas señales de transito que propicien una mejor convivencia.
